Pavimentación y asfaltado en zonas de catástrofe tiene mucho que ver con tareas de reconstrucción en los territorios afectados.
En la actualidad existe un sistema de infraestructuras muy amplio que sobre todo se concentra en las poblaciones.
Aquí están incluidas las canalizaciones de agua y evacuación de residuos. También la red eléctrica, conducciones de gas, sistemas de telefonía y comunicaciones digitales.
Además, también forman parte de este sistema las calles y carreteras dentro de poblaciones.
Pavimentación y asfaltado en zonas de catástrofe. Poblaciones y Ciudades.
Actualmente existen ciudades en todo el planeta que cuentan con un sistema intrincado de comunicaciones.
La civilización actual está altamente conectada mediante sistemas de mayor o menor eficacia en infraestructuras.
Cada país tiene distintos grados de evolución en la extensión de estas infraestructuras. Además, dentro de cada uno de estos países existen diferentes grados de desarrollo según las regiones.
Por poner un ejemplo, en los Estados Unidos de América las ciudades con una mayor economía, gozan de mejores infraestructuras.
Coincide además que estas ciudades cuentan con una mayor población, y también con una mayor transacción comercial.
Por eso, cuentan con una extensa red de carreteras, sistemas complejos de canalización, y un conjunto de infraestructuras enorme.
En otras poblaciones más rurales aunque también se cuenta con un sistema de infraestructuras, es sin embargo mucho más modesto. Con frecuencia, debido a la baja economía de estos espacios, dicho sistema es escaso y básico.
En países europeos ocurre lo mismo. Y el mismo ejemplo se puede poner en otros continentes.
Tipos de amenaza natural.
Las ciudades a las que se hacía mención con anterioridad ocupan determinados espacios en la naturaleza.
Dichos espacios fueron escogidos por las personas a lo largo de la historia obedeciendo a ciertos intereses. El principal interés está muy relacionado con el suministro de agua.
Por esa razón, la mayoría de ciudades en todo el mundo se encuentran junto a los cauces de los ríos. Disponer de agua siempre ha sido crítico para la supervivencia humana.
La necesidad de beber agua, así como su empleo en todo tipo de actividades, ha convertido a este recurso en esencial.
El agua se emplea en procesos industriales, artesanales, para labores domésticas y calefacción.
Este es el motivo principal por el cuál, cuando se producen precipitaciones de lluvia en exceso, las poblaciones cercanas a los cauces pueden sufrir fuertes inundaciones.
La climatología supone una amenaza constante en ciertos lugares por acumulación de lluvias, nieve o por viento fuerte.
Otras amenazas sobre la población, se encuentra en el suelo sobre el que se asientan.
Así, existen regiones especialmente propensas a la inestabilidad tectónica. De esta manera, en ocasiones, cuando se producen fuertes sismos, muchas de estas ciudades se ven afectadas de manera catastrófica.
Es el mismo caso que aquellos lugares en donde hay, espacios geológicamente inestables por la vulcanología.
Hay grandes extensiones de terreno en donde el suelo aparentemente dormido durante milenios, encierra una inesperada emisión de gases y lava cuando la naturaleza despierta.
Prevención y mapa de riesgo. Cambio climático.
Todas esas amenazas descritas, han obligado a la creación de lo que se conoce como mapas de riesgo.
Estos mapas están creados a partir de un equipo técnico multidisciplinar que incluye sobre todo geólogos, ingenieros de minas, físicos, e ingenieros.
De esta manera, se analizan los territorios en función de los materiales por los que están formados.
Se tiene en cuenta en especial, el desnivel y perfil topográfico de ciertos lugares.
Es importante calcular la influencia de embalses, valles estrechos, la cercanía o lejanía al mar, la proximidad a áreas montañosas y también los cauces.
Con esos cálculos, es posible predecir la cantidad de materiales que pueden producir arrastre, aluvión, y torrenteras.
Desde una perspectiva tectónica, también se calcula el impacto de terremotos en territorios cercanos a grandes poblaciones. Lo mismo ocurre en el caso de áreas sensibles a la vulcanología.
Ese mapa de riesgo es más exacto en función de la previsión y avance tecnológico de los países.
Con este mapa elaborado, se elaboran normativas de edificación, urbanismo y gestión de espacios.
Este tipo de mapas son esenciales en los planes de prevención y emergencias ante situaciones inesperadas.
Pavimentación y asfaltado en zonas de catástrofe. Gestión y prevención de catástrofes.
En un marco ideal, la prevención de catástrofes supone muchas veces más del noventa por ciento del éxito en dicha gestión.
Eso quiere decir que, si se prevé de manera adecuada y con antelación ciertos planes urbanísticos, normativas de edificación y protección de territorios, aunque ocurran hechos climatológicos o sísmicos inesperados, el impacto será muy pequeño.
Un ejemplo reciente es la catástrofe por inundaciones ocurridas en el sureste peninsular.
En esta ocasión, la proximidad de grandes montañas cercanas al mar, y la caída inusual de lluvia, produjo una acumulación de agua sin control que afectó de manera catastrófica a las poblaciones más pequeñas.
Una de las mayores capitales de provincia, se salvó de este tipo de incidencia mediante el desvío de los cauces, decenas de kilómetros antes.
Esa prevención está basada en catástrofes ocurridas varias décadas antes en donde el agua arrasó gran parte de la capital.
De esta manera, la creación de un escudo alrededor de la ciudad, ha permitido en esta ocasión, un impacto casi de cero.
Los lugares en dónde el agua ha arrasado poblaciones enteras, son aquellos espacios en dónde no se implantó ninguna medida de prevención anterior a las poblaciones, y anteriores en el territorio cercano.
Pavimentación y asfaltado en zonas de catástrofe. Reconstrucción en áreas afectadas.
Una vez ocurrida la catástrofe, es necesario implementar un proceso de reconstrucción.
La valoración de este tipo de actuaciones es en especial, polémico a nivel social y político por un motivo de gasto.
Desde una valoración simplemente de ingeniería, estabilizar hasta la situación anterior a la catástrofe las zonas afectadas, supone un coste muy superior al de los gastos de prevención.
Quiere decir esto que siempre es más barato implantar un plan de prevención. Más tarde o más temprano, la catástrofe que puede suceder, sucede.
Esta valoración sólo está centrada en el orden material. Si se analizan situaciones en donde además hay pérdidas humanas potenciales, el coste es desde todos los puntos de vista, incalculable.
Existen tres fases en el proceso de reconstrucción. Una primera fase consiste en despejar espacios y estabilizar áreas afectadas para poder implantar un proceso de reconstrucción.
La segunda fase trata de conducir la situación a un nivel idéntico al que existía antes de la catástrofe.
Para este fin se deben despejar las áreas afectadas, crear y reparar canalizaciones de aguas. También es preciso reconstruir carreteras, calles, asfaltar de nuevo los espacios urbanos, y mantener las infraestructuras primarias.
La tercera fase consiste en crear un plan de prevención sobre aquellos espacios amenazados.
Así, se crean infraestructuras adecuadas al tipo de amenazas potenciales de modo que a futuro, eviten situaciones anteriormente ocurridas.